Y los vinos de Don Agustín. Siempre al quite.

Para mí es innegociable volver, como poco, una vez cada verano a celebrar a Finca Cortesín y al Jardín de Lutz. La hospitalidad, la calma, el tempo, el saber hacer, los detalles el cariño… El lujo de sentirse reconocido. Hay tantas cosas que trascienden la vivencia de un restaurante o de un lugar... More