Y los vinos de Don Agustín. Siempre al quite.
Para mí es innegociable volver, como poco, una vez cada verano a celebrar a Finca Cortesín y al Jardín de Lutz. La hospitalidad, la calma, el tempo, el saber hacer, los detalles el cariño… El lujo de sentirse reconocido. Hay tantas cosas que trascienden la vivencia de un restaurante o de un lugar que ya llevamos más de una década en ello. La cocina de Lutz Bösing - y su excelente equipo - no pretende ser vanguardista ni pretenciosa y es deliberadamente “normal”. Platos que se mueven entre la gran cocina tradicional y la gastronomía mediterránea con ese toque refinado y elegante que impone un lugar como este. La pastelería es sobresaliente. La carta de vinos que maneja Agustín Navarro contiene botellas de mucho nivel y los precios no asustan, y el servicio está entre los mejores de la Costa. Añadamos una orquesta en directo, los jardines y esa iluminación (que tanto perjudica a las fotos como favorece a la experiencia). @lutzbosing @alex.pinton @fincacortesin @agustinnavarroruiz
