Rossejat de gamba roja con morcilla de anis, vieiras y calamar. Magnífico.
Para evitar malentendidos constataré que el Beach Club de Finca Cortesín no es un sitio apto para foodies influencers y sus eternas expectativas. Es verdad que el lugar es estéticamente espectacular - “instagrameable” se dice ahora - y que que comida se presenta con el mimo y cuidado oportuno. Pero esto no es un club de playa al uso, es un lugar elegante y tranquilo para comer junto a la playa. Lutz Bösing, Alex Pinton y su equipo de cocina plantean platos sencillos en la carta y combinan clásicos con una cocina más ambiciosa. Sólo una carta de vinos demasiado escueta desmerece la oferta. Del resto - la sala, las vistas, el servicio - ya está casi todo dicho. Un oasis en la Costa del Sol. @fincacortesin @lutzbosing @alex.pinton
