Dorada entera al horno en papillote con limón, hierbas, alcaparras y aceite de oliva. Algo pasada de punto pero con un aliño estupendo. Un plato que refleja bien el espíritu de la cocina provenzal. Crème brulée de vainilla. Muy buena.
La Petite Maison es la nueva medalla en la solapa del hotel Puente Romano. Una muesca más en esa más de veintena de restaurantes que lo convierten, con toda probabilidad, en el resort con mayor oferta gastronómica de Europa. La propuesta funciona a juzgar por la ocupación en mi visita. Y los números abruman: más de doscientos cubiertos por sentada (que se sucede en horario continuado), más de medio centenar de empleados y tickets medios que superan con creces las tres cifras sin vino y se disparan con él.
Dicho lo cual, la puesta en escena es agradable aunque puede resultar un tanto agobiante, el producto es correcto, sin ser notable, y la cocina cumple aunque con ciertos altibajos. Tampoco eso es lo esencial aquí: cócteles, música, vistas y ambiente es lo que busca la mayor parte de su público. @lapetitemaison_marbella @puenteromanoresort
